Arte Huichol 

Tablas ceremoniales

Las tablillas, al igual que los escudos que las antecedieron, se llaman namas, y se colocan en los adoratorios para propiciar el favor de las deidades.

En ellas se representan el venado (maxa), portavoz de los hombres ante los dioses; el águila real (werika), corazón del dios del fuego; la paloma y el coyote, vinculados a la diosa de la tierra (Yurianaka); el pescado, invocación a Tatei Matieneri, que reúne a todas las deidades acuáticas, salvo Haramara, la diosa del mar que se materializó en el agua del mar y se la ubica en San Blas, Nayarit; y la serpiente, cuyo significado múltiple alude al mar, al viento, a los ríos, a los relámpagos, a la lluvia, al fuego, al humo y a las nubes, a todo movimiento ondulatorio, sinuoso o zigzagueante.

Todos estos elementos naturales propician o dificultan obtener las cosechas, las crías y los animales de caza y pesca.

Arte en Chaquira

Chaquira. Con la chaquira el huichol elabora tablas pequeñas donde las figuras están hechas a base de cuentecitas pegadas sobre una capa de cera que se extiende sobre la madera o sobre el fibracel.

Hace collares, aretes, pulseras, anillos, morrales, gargantillas y unos cinturones que no sirven propiamente para ceñir, sino para ponerlos como adornos encima de la faja. El huichol designa con el nombre de kuka todo lo que está hecho a base de chaquira.

Desde antes de la conquista, el arte de ensartar en un hilo diferentes clases de cuentas —de hueso, de barro, de piedra, de concha, coral, turquesa, pirita, jade y de semillas duras de algunos frutos— ya era conocido. Los huicholes emplean también la chaquira para decorar pacientemente jícaras con figuras de venados, de soles o de flores, y cabezas de jaguar.

Ojos de Dios

 

Los ojos de dios —tsikuri— son cruces de varas con un rombo de estambre de colores. Estas cruces, cuando se asocian a otros objetos se tratan de solicitudes concretas y cuando se las lleva solas es para que la deidad acompañe y proteja al devoto.