En México el uso del papel data desde la época prehispánica. Se utilizaba la fibra vegetal conocida como papel amate para documentar los códices y para ofrendar a los dioses. Durante la colonia, los españoles prohibieron la elaboración y el uso del papel amate por ser parte de sus ritos religiosos. En la época colonial, los hacendados introdujeron en sus tiendas de raya el papel china. Los trabajadores empezaron a recortarlo con tijeras formando figuras y con el paso del tiempo fueron perfeccionando la técnica utilizando cinceles de hierro. En 1930 en las ciudades de Puebla y Tlaxcala fue el auge de esta artesanía llegando a la Ciudad de México en 1970.

Papel Picado