Alfarería y Cerámica del estado de Michoacán

Alfarería Bruñida

 

El “barro bruñido” es el que debe el discreto brillo de los objetos al proceso de frotarlos con un objeto liso y duro antes de su cocimiento, o en su caso previo a su decoración con pincel. Esta técnica permite al alfarero cerrar los poros de las piezas.

Las técnicas de decorado bruñido en Michoacán varían según la región.

Las monumentales ollas con características manchas negras producto de su quema, provienen de la comunidad purépecha de Cocucho. los cántaros bruñidos decorados con diseños de fauna y flora, de Patámban.   

Huáncito, los objetos de formas ovoides, cilíndricas, circulares además de jarrones, platones, molcajetes y un sinfín de complejas formas con grecas esgrafiadas con diseños de la cerámica prehispánica tarasca, decorados al negativo de Zinapécuaro.

Cerámica de Alta Temperatura

Esta técnica de producción artesanal es de reciente introducción en Michoacán, comunidades como Tzintzuntzan, Tlalpujahua, Capula, Patamban y Morelia han incursionado en esta novedosa forma artesanal que requiere de una infraestructura más avanzada que la tradicional (Horno de gas, esmaltes industriales, tornos, etc.) y que ésta teniendo bastante aceptación en el mercado.

El barro que se cierne, se muelen y se mezcla con feldespato, caolín y sílice, materiales que lo hacen resistente a la temperatura, el barro es amasado con agua para poder modelarlo o moldearlo en un torno de pie, secan la pieza y durante 8 horas la meten al horno, Se limpia para darle esmalte o baño blanco con óxido de zinc, posteriormente la decoración es un proceso muy importante de ahí , la gran creatividad del artesano, la temperatura arriba de mil 250°C.

La tradición de los colores glaseados y los diseños de Tzintzuntzan son inconfundibles, los artesanos han ido más allá de la tradición y encontrando un espacio propio en el mundo de la cerámica.

ALFARERÍA ALISADA

El término Alfarería Alisada, se emplea para denominar el terminado de una pieza de barro, a la que después del moldeado se alisa su superficie con un pedazo de tela y agua o engobe (pasta de arcilla) antes de su cocción.

Este tipo de acabado en el barro es muy antiguo; se utiliza en la región desde la época prehispánica.

Los lugares donde se practica este tipo de alfarería son: Zipiajo, en ollas y comales; Puruándiro en cántaros; Cocucho, en ollas, chimeneas y asadores de barro.

Barro Vidriada

La técnica del barro vidriado policromado con engobe (pasta de arcilla) se emplea en Patamban y en Capula, y vidriada con pastillaje en San José de Gracia.

Las piñas de barro vidriado artesanales son todo un ícono de la alfarería purépecha. Esta técnica se usa para embellecer, impermeabilizar y conferir mayor belleza y resistencia a las piezas.

La alfarería vidriada es la técnica basada en el siguiente proceso: se adquiere la arcilla con una pasta cerámica, se muele y se le agrega agua. Ya que tiene la consistencia adecuada se aplica el barro al molde de la pieza que se desea formar, mediante un torno se da forma a la pieza girando sobre su eje principal. Se deja reposar un poco y más tarde se saca del molde para dejar secar todo un día.

Posteriormente se mete en un horno artesanal que funciona con leña para la primera quema, llamada, el jahuete.

Todas las piezas se acomodan en el horno y se cubren de tepalcate; el horno en este proceso de aproximadamente cuatro horas alcanza temperaturas de entre 800 y 900°C. Una vez concluido este proceso se dejan enfriar las piezas de manera que se puedan manipular para ser pintadas y decoradas manualmente.

Los colores provienen de pigmentos de origen mineral o biológico. Una vez que han secado las piezas decoradas se les aplica un baño de esmalte de vidrio transparente, “la greta”, que es una mezcla líquida a base de plomo; mezclado con agua y combinado con diferentes estabilizadores y fundentes como óxido de cobre, se lograrán distintas variaciones de color, que se funde en el horno especial que alcanzará hasta los 1050° y 1500°C.

Barro policromado o en frío

La cerámica policromada en frío se elabora en Ocumicho y Capula con las tradicionales catrinas de barro, que constituyen una alternativa artesanal. Son esculturas trabajadas en la técnica del pastillaje, cocidas al natural o vidriadas, decoradas en frío con pinturas vinílicas y acrílicas.

Barro al negativo

La cerámica al negativo es característica específicamente de Zinapécuaro, un pueblo Purépecha que se localiza al noroeste de Michoacán. La elaboración de estas piezas requiere de un proceso arduo, un amplio conocimiento de las técnicas cerámicas prehispánicas y un gran sentido estético. En su mayoría se producen réplicas prehispánicas.

Los descubrimientos arqueológicos de artefactos de cerámica, nos han permitido conocer los desarrollos tecnológicos de las personas que los produjeron, así como para ayudar a identificar las diferentes culturas, las rutas comerciales y las zonas de las áreas de distribución o contribuir a la elaboración de cronologías más precisas.

El proceso inicia con la recolección de barro, el molido y tamizado: en este último paso el polvo molido se cierne hasta hacerse un polvo con consistencia tan fina como la harina. Se procede a hacer el barro mezclando este finísimo polvo con agua formando una masa manejable, se extiende una cantidad de masa apaleada con maso y se hace una tortilla de buen grosor; la tortilla se acomoda en un molde y se deja secar al sol aproximadamente dos horas antes de poder trabajarla para la realización de una pieza.

Una vez que se desmolda se procede a la limpieza para quitar las estrías, es decir, alisar la superficie de las piezas. Una vez lisa se procede al engobe: en este paso la herramienta para facilitar el baño de engobe es el torno; se pasan hasta cuatro capas de engobe.

Una vez completamente seco el engobe se bruñe con un plástico o piedra hasta sacar brillo. Ya bruñido se almacena la pieza en un lugar fresco hasta por una semana de manera que repose y pierda por completo la humedad. La primera quema se hace en un horno a ras de tierra por cinco horas.

Tras la primera quema se realiza la decoración. Una vez decorada se procede a la segunda quema: en este proceso la pieza perderá el color, en eso consiste el negativo, al hornearse pierde el color y sólo quedan las sombras; el fondo de color lo otorga el humo mediante el proceso químico de combustión.