Alfarería y Cerámica del estado de Estado de México

Metepec - Barro Policromado y vidriado

Metepec es un pueblo alfarero de tradición desde el siglo XVI. Desde aquella época los artesanos mostraban mucha maestría en el arte del modelado y moldeado. Era uno de los centros alfareros de donde se distribuía loza a todo el país.

Los frailes franciscanos, al ver la influencia que ejercía el lugar, lo eligieron como centro de adoctrinamiento. Los árboles de la vida de barro surgen como respuesta al fuerte barroquismo que predominaba en la arquitectura.

Al desaparecer la cultura teotihuacana en el siglo VIII, Metepec se convirtió en centro de paso de viajeros, de trueque y de intercambio cultural. También fue un terreno óptimo para la vida de grupos nómadas como los otomíes.

Cada familia de artesanos en Metepec tiene su propia especialidad, hay artesanos que se dedican a un tipo determinado de lozas, otros sólo manufacturan cazuelas, otros macetas, y los demás realizan juguetería: nombre dado por la población a toda tipo de esculturas tanto rituales como decorativas.

Las técnicas principales que dominan los artesanos de Metepec son modelado a pulso; modelado con "parador", especie de torno rudimentario que consiste en un plato que gira sobre una tabla, y modelado en moldes de barro, aunque en los talleres con técnicas más avanzadas son de yeso.

Los arboles de la vida de Metepec son realizados en diferentes tamaños: desde árboles monumentales, hasta miniaturas. Su simbología requiere de una vasta interpretación. Expresa el génesis, la convivencia de la flora y la fauna autóctonas, con las bíblicas.

El árbol de la vida tiene como contraparte al árbol de la muerte, asunto obligado en un país como México, en el que la muerte se convierte en una celebración de ofrenda, además de conservar el sentido trágico y doloroso, mezcla donde la ironía, el humor y lo jocoso existe.

Además de los famosos árboles aparecieron figuras para el día de San Isidro, día de muertos: catrinas, calacas, calaveras, banquetes, entierros.