Textiles del estado de Estado de México

Mazahuas

Los indígenas Mazahuas del Estado de México se dicen descienden del Dios Sol y de la Madre Luna, se dice también que Mazahua en español significa: “gente del venado”, en honor a su primer caudillo “Mazatl Tecutli o Mazahuatl” (Señor Venado).

Uno de los rasgos identitarios de la comunidad Mazahua es su tradición textil donde se destaca un colorido y elaborado diseño que manifiesta todo segmento simbólico de su cosmovisión, que permite a los miembros de esta comunidad autodefinirse e identificarse entre ellos. Las técnicas para la elaboración del textil Mazahua que pueden ser hiladas en lana, algodón, o hilos industriales son: el bordado de lomillo, el hilván o pepenado, y el punto de cruz.

Los terminados se aplican de acuerdo a cada prenda y el estilo puede ser “careado” en “piquito” o “torcido”. Algunos Mazahuas aún conservan la tradición de teñir las telas con tintes naturales.

Todo diseño mazahua tanto en las prendas de uso cotidiano, como en las ceremoniales, tiene una implicación simbólica que porta tradición y define su carácter étnico. Son comunes en sus diseños los elementos geométricos. Predominan en ellos los colores estridentes.

Tenancingo

Tenancingo es un pueblo rebocero en el Estado de México. Tiene un alto reconocimiento por su alta calidad en la elaboración de rebozos. En este sitio aún se emplea el telar de cintura manipulado, inclusive, por hombres.

El rebozo, prenda mestiza por excelencia y típicamente mexicana, nació de la fusión de los largos paños de algodón que las mujeres indígenas utilizaban tanto para cubrirse como para cargar a los niños o a las mercancías y de los mantos o tocados que las españolas solían llevar durante tiempos de la colonia durante el siglo XVIII.

Su uso se generalizó entre todas las clases sociales de México, de modo que sólo variaba el material de su confección. Para las damas criollas o peninsulares, de seda y en ocasiones con brocados de oro. Para las mujeres mestizas e indígenas de algodón o lana.

Las puntas del rebozo, los rapacejos, se inspiraron en los mantones de manila que en gran cantidad arribaban a la Nueva España. En manos de los hábiles tejedores mexicanos alcanzaron una finura no igualada en otros lugares.