San Antonino

Los San Antoninos provienen del municipio de San Antonio Castillo de Velasco, Oaxaca. Las mujeres elaboran blusas y vestidos con bordados florales en hilo de seda o algodón sobre manta o popelina. El bordado tradicional “hazme si puedes” consiste en un conjunto de bordados de pliegues, con estrellas o cruces, pero este ha sido renovado con muñequitos alusivos a niños y niñas representando la unión del pueblo.

El bordado también se compone por “pensamientos” y “nomeolvides” motivos florales que llenan de color la vestimenta. En su afán de esparcir oficios y labores europeos, los frailes Dominicos instruyeron a las indígenas zapotecas en el arte del bastidor.

Ellas adoptaron puntadas y técnicas de bordado entre los que destacan el macramé, el crochet, el deshilado. Estos maravillosos atuendos representan las más populares manifestaciones del arte textil del pueblo zapoteca.

Amuzgos de Oaxaca

Los Amuzgos se ubican en los municipios de, Tlacoachistlahuaca y San Pedro Amuzgos en el estado de Oaxaca. Son un pueblo tradicionalmente de tejedores e hiladores.

Este trabajo lo realizan desde la época prehispánica y con el paso del tiempo lo han ido perfeccionando.

El bordado Amuzgo es elaborado en telar de cintura con tintes naturales, todavía las mujeres recolectan el algodón, lo limpian e hilan en malacate. Los huipiles son únicos e irrepetibles y varían según la complejidad del diseño. Cada diseño es un verdadero códice donde transmiten sentimientos e identidad.

San Pedro Cajonos

En la zona de la mixteca Oaxaqueña todavía se cultiva la seda en pequeñas cantidades. Las familias zapotecas de los valles de Oaxaca las envían a la zona de Cajonos para ser hilada y tejida en fajas, rebozos y huipiles. Para el procesamiento de la seda en Oaxaca se utiliza la fibra de la misma manera en que se hila el algodón y la lana.

En vez de desenrollar todo el filamento del capullo que sólo es posible si se mata la crisálida, los sericultores indígenas dejan que la mariposa adulta emerja del capullo. Los capullos vacíos se hierven en ceniza y luego se hilan con “usos” ligeros como los que se utilizan para hilar el algodón.

El resultado es una hebra que no tiene el brillo de otras sedas, pero tiene en cambio un hermoso brillo tenue que le da a los textiles de San Pedro Cajonos una textura irregular de intensa belleza.

Teotitlán del Valle

En Teotitlán destaca la producción de tapetes hilados de lana, teñidos con tintes naturales. La abundancia de talleres ha forzado a los artesanos a depurar técnicas, lo que dado como resultado una generosa producción de fina manufactura.

Su elaboración es una técnica heredada. Las familias de Teotitlán emprendieron el oficio desde la época colonial, donde fue introducida la lana y el telar de pedal, instrumento clave para la confección de estos tapetes. El método, aunque rudimentario, resulta efectivo. A partir de la lana el artesano comienza el proceso del cepillado, para después ser hilada y ordenada en manojos para ser urdida. En la antigüedad se teñían de forma natural absolutamente todos los hilos.

La plantas más comunes para este proceso eran el huizache, la cochinilla, el caracol, el índigo, el musgo y el cempoaxuchitl entre otros. En la actualidad se han remplazado los tintes naturales por tintes artificiales. Los tapetes de lana de Teotitlán del Valle destacan por sus diseños de figuras geométricas y grecas de sitios sagrados como Mitla.

Mixtecos

En casi todas las comunidades de la mixteca baja las mujeres visten de manera similar. Los enredos por lo regular son de morado oscuro con numerosas franjas horizontales en grupos de dos o tres líneas en tonos claros violetas y casi rosas.

En Jamiltepec, Pinotepa Nacional, Pinotepa de Don Luis y pueblos vecinos existe el misterioso tabú de que el huipil no puede usarse de manera tradicional como lo portan las mujeres de otros pueblos.

Las originarias de estos lugares lo usan a manera de manto enmarcando su rostro como un rasgo de solemnidad.

Santo Tomás Jalieza

Localizado en los Valles Centrales del estado, Santo Tomás Jalieza se ha caracterizado por proveer hermosas fajas a las comunidades indígenas de Oaxaca. Destacan sus diseños textiles elaborados por generaciones, gracias a la destreza y creatividad de sus artesanos con el telar de cintura.

Los artistas elaboran Textil artesanal con hilo de algodón, lana y estambre, como son manteles, caminos de mesa, bolsas, chalecos, monederos, pulseras, rebozos, vestidos, huipiles, blusas, gabanes, chales y servilletas.

La técnica que utilizan para elaborar estos textiles, es el telar de cintura. Los tintes naturales que utilizan son el añil, huizache, granada, sábila y toronjil, los cuales dan vida a las piezas que meticulosamente son tejidas y que gradualmente van plasmando coloridos símbolos y grecas prehispánicas, sobre fondos de tersas telas.

Huaves

La suave Brisa del atardecer mece las redes tendidas al secar en San Mateo del mar, mientras en el umbral de sus chozas las mujeres cubren sus telas con el hilo rojo de su imaginación; pájaros, conchas, estrellas, fauna y flora marina se transforman al recorrer el camino de los ojos a las manos de las bordadoras oaxaqueñas.

Ya nada es igual después de pasar a través de leve tamiz de la fantasía Huave. El huipil tradicional Huave tejido en telar de cintura consta de 3 lienzos finísimos de algodón blanco. Sus dibujos entretejidos con hilo teñido con caracol representan grecas, bules y animales de la laguna; pelícanos, patos y cangrejos. De acuerdo con la tradición las solteras no podían usarlo y las casadas lo hacían de una manera peculiar.

Lo introducían por la cabeza, enrollaban la parte delantera de la prenda y lo echaban hacía atrás por encima de los hombros de tal manera que enmarcara su rostro, dejando el busto al descubierto. Las mujeres Huaves sólo lo vestían por completo en su lecho de muerte.

En el arte textil de este grupo indígena destacan también las servilletas, en ellas, las mujeres representan con gran imaginación y finura el mundo que las rodea. Cuando las comunicaciones eran más difíciles, los dibujos eran estilizados: árboles de guaje, muñecos, venados y pájaros. Ahora aparecen bicicletas, casas y hasta automóviles. Así mismo los colores han cambiado.

Las Huaves hoy compran hilo de fábrica y tienen más libertad para escoger los tonos, aunque por lo general las servilletas llevan sólo dos. En sus exquisitos bordados las Huaves vierten toda su sensibilidad artística presentando en un metro cuadrado de dura labor las más bellas escenas de su tierra.

Itsmeño

En el siglo XVII la mujer zapoteca del Itsmo de Tehuantepec y Juchitán de Zaragoza, estaba totalmente integrada a la vida económica y política. Su vestimenta toma fuerza gracias a la abundante actividad comercial que ocurría en el Puerto de la Ventosa en Salina Cruz. Debido al intercambio de culturas, surgieron cambios en la identidad del grupo étnico sin perder su esencia.

Gracias a la fusión de la cultura Zapoteca y la Europea las mujeres Itsmeñas, elaboraron Vestidos con bordados florales en coloridos hilos de seda, encajes holandeses, sedas de la Inda y collares formados con dólares de oro.

Creando así el traje conocido como el de las “Tehuanas”. Hacia fines del siglo XIX, se introdujeron las máquinas de coser "Singer", lo que permitió a la mujer zapoteca elaborar un vestido más sencillo, con dibujos geométricos, para su uso diario.

Los listones de colores fueron sustituidos por grecas formados de diversos colores, siendo los más usuales el rojo, negro y el amarillo con los que se hacen verdaderas obras de arte de “cadena o cadenilla”. Hoy en día la mujer Juchiteca ha tomado un rol muy importante en la producción artesanal, factor que ha propiciado estatus económico y continuidad a la herencia textil.

Mazatecos de Jalapa de Díaz y Huautla de Jiménez

En la comunidad Mazateca que habita la región de Huautla de Jiménez y Jalapa de Díaz las mujeres conservan el huipil tradicional. Al paso del tiempo han cambiado la confección del huipil en telar de cintura por la tela de fábrica.

Lo que no han dejado atrás son las bellas representaciones de flora y fauna que tapizan las prendas. El huipil tradicional de Huautla de Jiménez es blanco bordado con flores de colores brillantes entre vistosos pájaros de tamaño natural intercalados con listones azules y rosas.

En Jalapa de Díaz y pueblos circundantes se bordan también pájaros y flores de color que contrastan con la tela del fondo. Se pueden ver las más variadas combinaciones. Lo que nunca falta en el textil Mazateco son las flores.

Las mazatecas las cultivan en macetas, las bordan en sus huipiles y las prenden en su cabello.

Yalalag

Las bellas muchachas zapotecas de Yalalag viven sujetas a sus padres. Al casarse quedan bajo la autoridad de sus suegras quienes les enseñan el arte del telar.

Sólo al ser madres se les confiere la libertad. El huipil yalalteco en telar de cintura luce cuatro franjas floridas bordadas sobre costuras, dos trenzas de artisela cocidas a la altura del pecho y la espalda.

Lo que distingue a la Yalalteca tradicional es su tocado llamado “rodete” adornado con dos madejas de grueso hilo de lana recubiertas por 18 hebras del mismo hilo que se entrecruza para dar forma al rodete anudado sobre la frente.

Tacuates

El grupo que se autodenomina Tacuate pertenece a la familia mixteca. Hay dos comunidades tacuates que están alejadas una de otra: Santiago Ixtayutla y Zacatepec.

En la actualidad, la vestimenta tradicional de los Tacuates tiene la huella prehispánica viva, y aunque al paso de los años ha tenido modificaciones, aún lo usa el mayor porcentaje de la población dentro de la comunidad.

Los Tacuates visten de manta de algodón; el traje masculino es una compleja elaboración en forma de cruz a partir de un lienzo que al doblarlo y bastillarlo luce los adornos bordados de colores enmarcados por un contorno geométrico.

La mujer usa un huipil con los mismos bordados del traje de hombre, arañas, sapos, escorpiones, víboras, aves, venados, perros, figuras que se cree que al llevarlos consigo sean símbolo de protección. Los lienzos se unen con encaje de aguja con hilo rojo en forma de zigzag.

Mixes

Las mujeres Mixes de Choapan y San Bartolo Yautepec sobresalen por sus textiles artesanales, tejidos en telar de cintura. Los motivos y diseños que los adornan son de una perfecta continuidad.

En el pasado eran de seda teñida con caracol; por desgracia, en la actualidad, ni los huipiles ni el traje masculino tradicional tienen seda. Choapan se reconoce como uno de los pueblos mixes de mayor prestigio por sus textiles.

El huipil es finísimo, de textura muy elaborada. Es necesario verlo con una lupa para darse cuenta del maravilloso enlace de los hilos que crean las figuras en la parte superior del pecho. En la parte inferior del huipil semeja un deshilado.

En la parte superior las franjas de bordados son más anchas, y llevan con simetría figuras humanas. Además, llevan figuras de perros plantas estrellas y águilas de dos cabezas.

Chinanteco

En la Sierra Madre Oriental del Estado de Oaxaca, se encuentran los Chinantecos. Su textil es un lienzo cubierto de simbolismos.

El huipil está confeccionado en gasa de algodón, con bordados cargados de colores vivos, adornados con listones y encaje. El bordado más utilizado, es el del águila bicéfala porque es dual. Representa al hombre y a la mujer, al agua y al fuego, el día y la noche.

En el huipil perfeccionan la cosmovisión de su cultura, uniendo con franjas, los símbolos del origen del mundo, la vida y la muerte.