La navidad es una época en el año donde los cristianos conmemoran el nacimiento del Santo Niño Jesús, específicamente el 25 de diciembre que, aunque no es la fecha histórica del nacimiento de Jesús, fue elegida para suplir en Roma la fiesta pagana del "Nacimiento del sol invicto" con motivo del solsticio de invierno, proponiendo a Cristo como luz que ilumina a las naciones. Para honrar esta fecha se llevan a cabo diversos rituales muy específicos, con los que se construye una bella celebración de júbilo, honor y veneración. Estas expresiones se han convertido en parte de la cultura popular.

Una de las más importantes de estas tradiciones son los Nacimientos o Belenes. Son exposiciones preciosamente construidas mediante las cuales el mundo reconstruye aquel hecho histórico en Belén, donde una noche nació el hijo de Dios, en un humilde portal, mientras los ángeles cantaban y los pastores venían con presentes a adorarlo y donde tres reyes del oriente,  guiados por una estrella, llevaron al niño oro, incienso y mirra.

Otra de estas expresiones son “Los Villancicos”, cantos populares, que se originaron en las villas para narrar los acontecimientos de la natividad. Son canciones de carácter religioso, con frases alegres, espontáneas e imaginativas.

El Árbol de Navidad, por su parte, es una costumbre de los países nórdicos de raíces cristianas: en Alemania, en la Edad Media, los cristianos celebraban el 24 de diciembre la “fiesta de Adán y Eva” . Con este motivo, ponían un árbol del paraíso. En sus ramas colgaban rojas manzanas, símbolo de la manzana que mordió Adán y también velas encendidas que significaban la llegada de la luz de Cristo. Sobre el árbol ponían la estrella de Belén.

La fiesta de Reyes Magos es una creencia que se celebra el 5 de enero por la noche, en la víspera de la Epifanía. Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos. Cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces. Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el “padrino del Niño Jesús”. Además los Reyes Magos llegan a todas partes dejando regalos y bendiciones a los niños.
 
El “aguinaldo” o propinas que se dan en Navidad por los padrinos a sus ahijados, es otra costumbre derivada de los primeros cristianos de Roma, que el primer día del año daban unas propinas (dinero o dulces) a los hijos y a los criados para “estrenar el año”.
 
La Navidad no debe ser sólo una bella historia, un relato de algo que aconteció hace más de dos mil años.  Debe ser algo presente, no sólo por el llamado “espíritu de la Navidad”, que da lugar a todas estas añejas tradiciones, sino porque  el mundo cristiano debe de tener presente que Jesús nació aquel día para dejar en el mundo su ejemplo de generosidad, amor, pacifismo, humildad y caridad.